HORIZONTE


Cuando salí a mi encuentro, vendí la casa, los muebles, besé a mi madre,
me abracé entre buenos augurios con los buenos amigos.
Tuve que dar mi adiós apesadumbrado a un horizonte de montañas,
verde de álamos, olivos y membrillos.
Recuerdo esto con una facilidad que me asusta.
Mis ojos lo atraparon y el tiempo que habla en mi cabeza
me dice que yo soy ese horizonte.